Las tendencias que marcarán el diseño de interiores en 2026
De cara a la llegada de 2026, crece el interés por renovar los espacios del hogar y adaptarlos a nuevas formas de habitar. El diseño de interiores se encamina hacia un año definido por una agenda transformadora, en la que el bienestar se consolida como eje central: ambientes que privilegian la luz natural, la calma visual y la creación de espacios pensados para acompañar de manera más armónica los ritmos cotidianos. En este contexto, Eduardo Vergara, CEO de la marca de mobiliario de lujo Zientte, identifica los cuatro pilares que marcarán el rumbo del diseño de interiores en este año.
El minimalismo cálido será una tendencia determinante. En contraste con estilos más recargados, este enfoque se consolidará con el uso de paletas tierra, texturas suaves y maderas que aportan calidez. Estos colores, como lo son: arenas, beiges cálidos, terracotas suaves y verdes oliva, buscan generar equilibrio y conexión, creando atmósferas que favorecen la tranquilidad y la concentración. Para lograr coherencia, la propuesta recomienda partir de una base neutra y sumar piezas con carácter en los detalles: textiles, lámparas y piezas de madera que aportan tacto y longevidad.
Los materiales naturales regresan con fuerza: madera maciza, lino, algodón, lana y piedras naturales como el mármol serán protagonistas en muebles y acabados. Este retorno no solo responde a una estética, sino a criterios de durabilidad y sostenibilidad: elegir materiales que envejezcan bien y procesos de fabricación responsables convierte al mueble en una inversión a largo plazo. Diseñar pensando en la longevidad implica piezas atemporales y bien hechas, capaces de adaptarse a distintas etapas del día.
El año también estará marcado por un aumento notable en la personalización. Las herramientas tecnológicas de visualización permitirán anticipar cómo se verá cada espacio antes de ejecutarlo, lo que dará lugar a decisiones de diseño más informadas y coherentes. Esta tendencia se perfila como un elemento decisivo en un mercado que avanza hacia ambientes totalmente a la medida, capaces de reflejar con mayor precisión la identidad y las necesidades de cada usuario.
En cuarto lugar toma importancia el mobiliario. En este nuevo panorama para 2026, dejó de ser estático: la modularidad, la ergonomía y la flexibilidad son ahora requisitos esenciales. Un sofá o una mesa deben poder transformarse según el día, sea trabajo híbrido, descanso o reuniones, sin perder confort ni coherencia estética. Asimismo, la distribución y el almacenamiento integrados que respetan la circulación y las actividades reales dentro de la casa son determinantes para optimizar metros y mejorar la experiencia habitacional.
En 2026, el diseño de interiores se proyecta como una práctica cada vez más consciente, humana y alineada con la forma en que las personas habitan sus espacios. La personalización deja de ser una acumulación de objetos para convertirse en un ejercicio de observación: entender quién vive el espacio, cómo lo usa y qué necesita. Estos cuatro pilares, minimalismo cálido, materiales naturales, personalización y mobiliario, definirán el rumbo del interiorismo durante el año, marcando una búsqueda constante de bienestar, armonía, equilibrio y autenticidad en cada ambiente.
Información e imágenes: Prensa ZIENTTE
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