*VOLVER A FRIDA ES VOLVER A MÍ*: Flora Martínez celebra diez años de la obra que transformó su carrera artística
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Hay personajes que permanecen en escena durante una temporada y otros que acompañan a una artista toda la vida. Para Flora Martínez, Frida Kahlo pertenece a esta segunda categoría: ha sido personaje, inspiración e interlocutora desde mucho antes del estreno de Frida Libre, la obra con la que hoy vuelve a encontrarse para celebrar sus primeros diez años.
El regreso representa mucho más que retomar un montaje exitoso. Es el reencuentro entre una actriz y una obra que han evolucionado juntas. Flora vuelve a vestir el rebozo rojo de Frida con una década más de experiencia como intérprete, cantante, compositora, directora y productora, y con una mirada más serena sobre la vulnerabilidad, la rebeldía y la capacidad de convertir las heridas en creación.
“Este reencuentro llega con más calma y más raíz. El paso del tiempo me dio paciencia para escuchar la obra y dejar que ella me transforme sobre las tablas”, explica Martínez. “En esta versión aniversario incorporo nuevas canciones y capas de ternura y memoria. Mi cuerpo y mi voz están hoy más al servicio de la vulnerabilidad y de la rebeldía de Frida”.
Esa evolución se refleja en una puesta en escena más íntima y orgánica, en la que la palabra, el gesto y la música se relacionan con mayor profundidad. La experiencia de Flora como directora cinematográfica también ha transformado su manera de trabajar: graba las funciones, revisa cada detalle y observa su interpretación desde afuera, como lo haría frente a un monitor durante un rodaje.
En la última década ha protagonizado, dirigido y producido nuevos proyectos audiovisuales, entre ellos Itzia, Tango y Cacao y ¡Basta, Mamá!, además de continuar su trabajo como actriz y cantante en producciones y escenarios de Colombia y otros países. Ese recorrido creativo converge ahora en una Frida más humana, compleja y cercana.
“Volver a habitar su universo es un festejo de la vida”, afirma. “Frida me recuerda que siempre es posible levantarse otra vez. Me conmueve su capacidad de transformar cada herida en lenguaje; esa necesidad de hacer arte desde la verdad resuena profundamente conmigo como artista y como mujer”.
Aunque está inspirada en una de las figuras más reconocidas del arte latinoamericano, Frida Libre conecta con el público porque habla de experiencias universales: el amor, el deseo, la identidad, la enfermedad, la política, la libertad y la resiliencia.
Desde su estreno, la obra ha recorrido escenarios de Colombia, Estados Unidos, Canadá, Centroamérica y Suramérica, acercando a distintas generaciones a la mujer que existió detrás del ícono.
El vínculo de Flora con Kahlo comenzó en la infancia, cuando asistió a una obra inspirada en la pintora mexicana. Aquella experiencia despertó su deseo de convertirse en actriz y una fascinación que, décadas más tarde, tomaría forma en este monólogo musical.
Para Martínez, el valor de Frida Libre no está únicamente en los reconocimientos recibidos o en los escenarios recorridos. Está en el lugar personal que ocupa dentro de su trayectoria.
“Es el punto donde convergen el teatro, la música y la intimidad que siempre he buscado”, señala. “Me recuerda por qué decidí dedicar mi vida a crear: porque el arte puede transformar el dolor en belleza, tender puentes entre las personas y sembrar algo que permanezca después de caer el telón”.
Diez años después, Flora resume el significado de esta obra con una frase: “Frida Libre es un acto de amor y de verdad que me sigue enseñando a transformar la herida en creación”.
Flora Martínez, una artista que ha hecho de la emoción un lenguaje
• Actriz, cantante, compositora, directora y productora, ha construido una trayectoria de más de tres décadas en la que el cine, la televisión, el teatro y la música dialogan de manera natural bajo una misma convicción: el arte es una herramienta para comprender la condición humana y transformar la experiencia en emoción compartida.
Nacida en Montreal, Canadá, de madre canadiense y padre colombiano, creció entre dos culturas que ampliaron desde muy temprano su sensibilidad artística. Tras iniciar su carrera en Colombia, decidió profundizar su formación en Nueva York, donde estudió actuación, música y danza en el Actors Conservatory, experiencia que también le abrió las puertas a la industria audiovisual estadounidense con participaciones en producciones como Law & Order.
Su proyección internacional llegó con Rosario Tijeras (2005), una interpretación que marcó un punto de inflexión en su carrera y la consolidó como una de las actrices latinoamericanas más reconocidas de su generación. A lo largo de los años ha trabajado con destacados directores de cine y televisión, y ha recibido importantes distinciones como la Biznaga de Plata a Mejor Actriz en el Festival de Cine de Málaga, el Premio a Mejor Actriz en el Festival de Cine de Biarritz y tres Premios India Catalina, entre otros reconocimientos.
Paralelamente, ha desarrollado una sólida carrera musical como cantante y compositora. Su música ha alcanzado audiencias en más de 200 países a través de plataformas digitales y ha sido incluida en playlists editoriales de Spotify, consolidando una faceta artística que dialoga permanentemente con su trabajo como actriz.
En los últimos años ha ampliado su universo creativo al asumir la dirección y producción cinematográfica. Con películas como Itzia, Tango y Cacao y ¡Basta, Mamá!, Flora se convirtió en la primera actriz colombiana en dirigir y protagonizar largometrajes propios, reafirmando una búsqueda artística que entiende la creación como un proceso integral.
Dentro de ese recorrido, Frida Libre ocupa un lugar único. Concebida junto a José Reinoso, la obra nació de una fascinación que acompaña a Flora desde la infancia y terminó convirtiéndose en uno de los proyectos más personales de su carrera. Más que un homenaje biográfico, el montaje propone un diálogo íntimo con Frida Kahlo, explorando la complejidad de una mujer que hizo del arte una forma de resistencia y libertad.
La gira conmemorativa de los diez años de Frida Libre celebra también la evolución de una artista que ha seguido escribiendo, cantando, dirigiendo y creando sin dejar de explorar nuevos lenguajes. Hoy, Flora Martínez continúa entendiendo el escenario como un espacio de encuentro donde la emoción, la belleza y la verdad siguen siendo el punto de partida de cada historia.
Información e imágenes: Prensa FLORA MARTINEZ

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