Huawei imagina el futuro: la IA pasa de ser una herramienta a un asistente permanente que puede tomar decisiones
Huawei anticipa que en los próximos diez años la inteligencia artificial evolucionará hacia un ecosistema de 900.000 millones de agentes inteligentes, capaces de interactuar entre sí y de apoyar la toma de decisiones humanas en tiempo real. La proyección hace parte del informe Mundo Inteligente 2035, un ejercicio de prospectiva elaborado por un panel multinacional de expertos convocado por la compañía a partir de las tendencias tecnológicas que ya se observan a nivel global.
De acuerdo con el documento, estos agentes están surgiendo impulsados por necesidades empresariales diversas en distintos sectores, con la capacidad de transformar procesos complejos en valor tangible. En este contexto, la IA dejará de operar como una herramienta de ejecución para convertirse en un socio clave en la toma de decisiones, dando paso a un modelo conocido como inteligencia artificial multiagéntica.
“Conducidos por necesidades empresariales diversas en diferentes sectores, agentes de IA capaces de transformar capacidades complejas en valor tangible están empezando a emerger. Durante la próxima década, los agentes de IA van a convertirse en nuestros socios más importantes”, señala el informe.
Uno de los pilares de esta visión es la comunicación autónoma entre inteligencias. Huawei prevé que el tráfico de datos dejará de estar dominado por interacciones de humano a máquina, para pasar a un entorno mayoritariamente máquina a máquina, en el que los agentes intercambian información y ejecutan decisiones sin intervención humana directa en la mayoría de los casos y, muchas veces, sin que el usuario sea consciente de ello.
Este intercambio permanente permitirá el desarrollo de una logística invisible, en la que agentes inteligentes gestionan de forma predictiva cadenas de suministro globales, operan las 24 horas del día y reaccionan a cambios en la demanda, interrupciones operativas o condiciones climáticas antes de que ocurran.
El mismo enfoque se extenderá a sectores como la salud. El informe proyecta que los wearables (dispositivos como relojes o anillos inteligentes) evolucionarán más allá del monitoreo básico de signos vitales y enviarán información continua a agentes de diagnóstico, que analizarán patrones y orientarán las acciones de los profesionales médicos para prevenir enfermedades antes de la aparición de síntomas, avanzando hacia un modelo de atención más predictivo y preventivo.
Lejos de una visión alarmista, Huawei subraya que este ecosistema tecnológico está diseñado para potenciar el talento humano. Al delegar tareas transaccionales y repetitivas a redes de agentes coordinados, las personas podrán concentrarse en actividades de mayor valor, como la creatividad, la empatía y la resolución de problemas complejos.
Para sostener este mundo interconectado, el informe estima que la capacidad global de cómputo deberá multiplicarse por 100.000 frente a los niveles actuales. Este crecimiento implicará desafíos en materia energética y acelerará la búsqueda de fuentes renovables, pero también abrirá la puerta a una inteligencia más distribuida, integrada y colaborativa.
El informe concluye que hacer realidad este escenario requerirá esfuerzos coordinados entre los sectores público y privado, especialmente en infraestructura digital, talento y marcos regulatorios. Según Huawei, el resultado de esa convergencia podría transformar millones de vidas, con la IA apoyando a científicos en el análisis de grandes volúmenes de datos, impulsando la creatividad y empoderando a los usuarios para ampliar los límites de su conocimiento.

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