La película que pone en jaque la confianza en la justicia colombiana llega a salas este 28 de mayo



¿Qué tan fácil es convertir a un inocente en culpable? El perfecto culpable

irrumpe en la pantalla para demostrar que, en Colombia, la justicia puede

equivocarse... y hacerlo de forma irreversible. Basada en una historia real,

esta película —distribuida por DOC:CO y en salas del país desde el 28 de

mayo— no solo narra una injusticia: expone las grietas de un sistema capaz

de marcar una vida para siempre.






“Lo que me conectó fue, en un inicio, la sensación de una injusticia

silenciosa.

No era solo el caso de Alexander, era todo lo que representaba: un sistema que puede

equivocarse y una persona que tiene que cargar con ese error durante años. Pero a medida

que me fui acercando a su historia, entendí que Alexander no es una excepción, sino el

reflejo de muchos otros casos que quizás no están documentados, o que no han tenido la

posibilidad o la valentía de luchar por su verdad como él lo ha hecho.


La película aborda temas como la corrupción, la desigualdad y los llamados “falsos positivos

judiciales”, visibilizando realidades que afectan a miles de personas en el país. A través de

un tratamiento audiovisual que combina entrevistas íntimas con una cinematografía poética,

la película construye un relato que busca generar empatía y abrir una conversación

necesaria sobre la justicia.





Más allá de una denuncia, la película también es un testimonio de resiliencia. La historia de

Alexander no solo habla del sufrimiento, sino de la capacidad humana de resistir, sanar y

seguir adelante incluso en las circunstancias más adversas. Según Henry Rincón: “La

situación actual de Alexander, tanto en términos de salud como de seguridad, es una batalla

contra el tiempo. Él vive en una constante zozobra, en una incertidumbre que no es solo

emocional, sino real. Y dentro de todo eso, había un miedo muy profundo: no poder ver

materializado este viaje que hemos construido durante más de diez años. No poder llegar a

ese momento de verse en pantalla, de reconocerse, de cerrar, de alguna manera, un ciclo. Ya

sea porque una amenaza toque a su puerta, o porque su salud que se ha ido deteriorando en

medio de esta lucha no le permita estar ahí”.


Información e imágenes: Prensa EL PERFECTO CULPABLE

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