Cada medicamento vencido o sin terminar en la caneca equivocada es un riesgo que colombia ya no debería correr
| |
![]() | |
Qué pasa después de la entrega: el cierre del ciclo Una vez el ciudadano deposita sus residuos en un Punto Azul, la organización activa un proceso de logística inversa controlada: los operadores recogen el material en bolsas selladas y con trazabilidad permanente, lo transportan en vehículos especializados para el manejo de sustancias y mercancías peligrosas, y lo llevan a un horno de incineración donde se realiza la disposición final bajo estrictos controles ambientales. Este cierre del ciclo de vida evita dos riesgos simultáneos: la contaminación ambiental y el deterioro de la salud pública asociado a la resistencia antimicrobiana. Lo que Punto Azul no hace: derribando los mitos más comunes
El propósito de la organización en representación del 98% de la Industria farmacéutica en el marco de la Responsabilidad Extendida del Productor -REP-, es ejecutar e implementar de manera técnica y trazable, el proceso posconsumo de esos residuos para realizar una disposición final adecuada. Una cadena de corresponsabilidad El modelo colombiano —vigente a través de la Resolución 371 de 2009, del entonces Ministerio de Ambiente— distribuye responsabilidades claras entre los distintos actores: el Ministerio de Ambiente define el marco regulatorio; la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) ejerce inspección, vigilancia y control sobre la operación, con seguimiento anual; la industria farmacéutica financia y respalda todo el esquema operativo y Punto Azul articula y facilita los procesos de recolección, los procesos operativos y formativos de los actores, incluyendo a los consumidores finales para asumir su responsabilidad extendida; las droguerías —muchas de ellas certificadas - junto con las Secretarías de Salud municipales— disponen los contenedores y orientan al consumidor final. Colombia es hoy, según Trujillo, un país pionero en la región en materia de responsabilidad extendida al productor y posconsumo de medicamentos, un modelo que incluso ha sido replicado en países como Ecuador a través de la Red Iberoamericana de Programas Posconsumo. “Para Punto Azul, ninguna política pública, por ambiciosa que sea, puede sustituir el gesto individual de separar en casa. Pequeñas acciones hacen grandes cambios”, resume Trujillo, e invita a cada colombiano a asumir ese primer paso —simple, gratuito y al alcance de cualquiera— como punto de partida real hacia una disposición final de residuos de medicamentos segura y efectiva; separar, guardar y llevar los medicamentos vencidos al Punto Azul más cercano. Información e imágenes: Prensa CORPORACIÒN PUNTO AZUL |

0 comentarios: