Señales de que las redes sociales te están consumiendo
Noticias violentas, contenido político, tragedias y hasta videos hechos con inteligencia artificial sin ningún sentido, es lo que alimenta esa necesidad de consultar las plataformas digitales con frecuencia y que ha dado paso a fenómenos conductuales complejos.
Una simple consulta en redes puede convertirse fácilmente en un bucle donde los usuarios permanecen atrapados durante horas frente a la pantalla, asimilando un flujo incesante de datos que altera su tranquilidad.
Es lo que muchos llaman doomscrolling; consumir de forma repetida y difícil de interrumpir noticias o contenidos negativos, adictivos, vacíos o emocionalmente activadores. Aunque no se puede catalogar como una adicción clínica, sí es un patrón de comportamiento problemático cuando se pierde el control y se persiste en la conducta a pesar de las consecuencias negativas.
El porqué de este comportamiento responde a factores biológicos, conductuales y de diseño tecnológico que operan en simultáneo, desafiando la fuerza de voluntad de las personas. El Dr. Víctor José Villanueva-Blasco, director del Máster Universitario en Prevención en Drogodependencias y otras Conductas Adictivas, Universidad Internacional de Valencia - VIU, explica cuáles son los tres mecanismos psicológicos que detonan este refugio insaciable en redes:
1. Sesgo de negatividad: los seres humanos prestamos más atención a la información amenazante o negativa porque, evolutivamente, detectar riesgos podía ser adaptativo. La investigación psicológica ha mostrado que la información negativa suele captar con más fuerza la atención y el aprendizaje que la información positiva.
2. Búsqueda de certeza: Cuando una persona se siente inquieta ante la incertidumbre (por ejemplo, ante crisis políticas, guerras, problemas económicos o riesgos de salud) puede intentar calmarse buscando más información. El problema es que esa búsqueda suele producir alivio solo a corto plazo; después aparecen más preocupación, más vigilancia y más necesidad de seguir comprobando. Estudios recientes relacionan el doomscrolling con miedo a perderse información, uso problemático de redes sociales, ansiedad, menor bienestar e intolerancia a la incertidumbre.
3. Diseño persuasivo de las plataformas: las redes están diseñadas con scroll infinito, reproducción automática, notificaciones, recomendaciones personalizadas y recompensas variables. Estas funciones aumentan la probabilidad de permanecer conectado más tiempo del previsto. La evidencia sobre intervenciones digitales sugiere que introducir pequeños cambios en su diseño (por ejemplo, desactivar notificaciones, usar escala de grises o limitar apps) puede reducir el uso problemático del móvil.
El impacto de esta sobreexposición se manifiesta de inmediato en la fragmentación de la atención, forzando al cerebro a cambiar constantemente de tarea a causa de las interrupciones y notificaciones. Este hábito conlleva un elevado costo cognitivo que disminuye la productividad, aumenta la dispersión y dificulta los procesos de concentración profunda en el estudio o el trabajo.
“En el estado de ánimo, la evidencia disponible asocia el doomscrolling y el uso problemático de redes o smartphones con más ansiedad, estrés, síntomas depresivos, malestar psicológico y peor bienestar”, señala Villanueva-Blasco, quien también es Miembro de la Red de Investigación en Atención Primaria de las Adicciones (RIAPAD). “En cualquier caso, conviene ser prudentes, porque muchas investigaciones son transversales, por lo que no siempre permiten afirmar causalidad directa, pero la asociación es suficientemente consistente como para recomendar acciones preventivas al respecto”.
El descanso nocturno es otra de las áreas significativamente alteradas por esta conducta. El uso de pantallas antes de dormir retrasa la hora de acostarse, eleva la activación mental y expone al organismo a estímulos lumínicos que perjudican la calidad de los ciclos circadianos.
“La evidencia científica señala que el uso de medios electrónicos se asocia con peor calidad del sueño y más problemas de sueño. Por ello, se recomienda apagar los dispositivos electrónicos al menos 30 minutos antes de acostarse como parte de una adecuada higiene del sueño”, concluye el experto de VIU.
Por todo esto es importante la adopción de medidas preventivas para contrarrestar el deterioro funcional en las actividades cotidianas, restableciendo límites saludables frente a las dinámicas del entorno virtual.
Información e imágenes: Prensa VIU

0 comentarios: